CICLO II | La (r)evolución de las autoras de cómic [1/4]
El pasado miércoles 20 de mayo continuamos con el proyecto “Visibilizando a ilustradoras y artistas del cómic en Wikipedia”, coordinado por Wikiesfera y financiado por el Instituto de las Mujeres. La primera sesión del CICLO II | La (r)evolución de las autoras de cómic: Del clasicismo a la modernidad, conducida por Elisa McCausland y Diego Salgado, trazó un recorrido por la historia de las ilustradoras y autoras de cómic españolas desde el siglo XIX hasta los años 60, recuperando nombres imprescindibles que el relato oficial ha dejado en los márgenes. Desde las pioneras burguesas de la prensa ilustrada hasta figuras como Lola Anglada, Pura Campos o Isabel Basamat, la sesión exploró cómo estas mujeres crearon, se adaptaron y sobrevivieron en una industria moldeada por la guerra, la censura y las desigualdades de su tiempo.
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Grabaremos todas las sesiones de divulgación de este proyecto que organizaremos en varias librerías de Madrid.
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> Resumen
[ Estos CICLOS de Viñetaria tienen un origen vinculado al Colectivo de Autoras de Cómic y su exposición (+catálogo +documental): Presentes: Autoras de tebeo de ayer y hoy. Estructurada en torno a 25 diálogos intergeneracionales entre 52 autoras nacidas en España y que usamos desde Wikiesfera para hacer las primeras editatonas de autoras de cómic e ilustradoras ]
Elisa McCausland y Diego Salgado analizaron en esta primera sesión del segundo ciclo de divulgación cómo era la sociedad española de finales del siglo XIX, donde solo el 30% de la población sabía leer (frente al 70% de Alemania en la misma época), cómo la prensa ilustrada existía desde los años 1830, pero era austera y poco lúdica. El cómic tardó décadas en arraigar y el lenguaje del cómic era algo genuinamente nuevo para la cultura visual del país. En este contexto, las primeras mujeres que ilustraron lo hicieron desde la clase burguesa, donde las artes plásticas formaban parte de la educación de las «señoritas». Nombres como Madame Gironella, Laura Albéniz o Ana María Smith abrieron camino, seguidas por una segunda generación que incluye a Petra Amorós, Ángeles López Roberts y Marga Gil Roësset. Su espacio natural eran las revistas de moda y la prensa femenina, no los cuadernillos de aventuras.
Con la llegada de Alfonso XIII y la Segunda República emergen figuras que ya tienen conciencia de estar creando un medio. Dos de ellas representan visiones opuestas del mundo: Magdalena RoseIl fundó revistas infantiles desde un ideario conservador. Lola Anglada, en cambio, es considerada la primera figura importante del cómic español: en 1925 fundó La Nuri, una revista dirigida al público infantil femenino, y su obra pictórica llegó a exhibirse en el Thyssen. También aparece en este periodo Pitti Bartolozzi, hija del ilustrador Salvador Bartolozzi, que con Canito y su gata Peladilla introdujo elementos de modernidad en el cómic español. La Guerra Civil rompió todo esto de forma abrupta. Muchas ilustradoras se exiliaron. Las que se quedaron lo hicieron, a menudo, porque se las necesitaba: la guerra había dejado muy pocos hombres que dibujaran.
La posguerra trajo consigo una cultura lectora insospechada: los cuadernillos apaisados, humildes en su producción pero con cifras de lectura feroz. Cada semana, millones de personas los leían, los intercambiaban o los alquilaban. Colecciones como Azucena o Mis Chicas (nacida del excedente de papel de Chicos) fueron el espacio donde muchas autoras trabajaron durante décadas. En esas páginas surgió también un personaje que subvertía las expectativas: la niña mala, la pícara que no quería ser domesticada. Matildita, el terror del barrio de Isabel Bas Amat, Las aventuras de Lalita de Pilar Blasco o La terrible Fifí de Nené Estivill son ejemplos de personajes refractarios al disciplinamiento que encontraron a su público sin hacer ruido.
En los años 60, las agencias de representación abrieron a las autoras españolas los mercados europeos. Produjeron para el extranjero historietas más modernas que luego regresaban a España. Una comunidad de autoras, entre las que se encuentran Ángeles Felices o Trini Tinturé, que trabajó junta en este circuito. La figura culminante de este periodo es Pura Campos, autora de Patty’s World (publicado en España como Esther y su mundo), uno de los cómics más importantes de la historia española. Su influencia fue tal que varias generaciones de madres pusieron «Esther» a sus hijas en honor al personaje. Aunque tiene apariencia de historia romántica, hay un pozo melancólico y existencial que lo acerca a sensibilidades mucho más contemporáneas.
Como en las sesiones anteriores, el encuentro concluyó con una reflexión sobre el trabajo de recuperación histórica que aún queda por hacer. Algunas autoras mencionadas cuentan con poca información accesible o no tienen artículos en Wikipedia. Por ello, el proyecto continuará con talleres de edición donde las participantes podrán crear, traducir o mejorar entradas dedicadas a estas creadoras, contribuyendo a reconstruir una genealogía que demuestra que, también en la historia del cómic, las mujeres siempre estuvieron allí.
> Bibliografía

Durante la sesión, se mencionaron las siguientes obras:
- 1925-1926 – La Nuri. Lola Anglada
- 1934-1937 – Canito y su gata Peladilla. Pitti Bartolozzi
- s.f. – Carol. Gemma Sales (dibujo), Victoria Sau (guion)
- 1952-1967 – Ana Emilia y su familia. Isabel Bas Amat
- 1971-? – Esther y su mundo (orig. Party’s World). Pura Campos
- 2014 – Ediciones TBO, dígame: memorias secretas de una secretaria. Rosa Segura
- 2016 – Presentes: Autoras de tebeo de ayer y hoy. Colectivo de Autoras de Cómic / AECID
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