CYCLE II | The (r)evolution of comic book authors [4/4]
El pasado miércoles 10 de junio continuamos con el proyecto “Visitising comic book illustrators and artists on Wikipedia”, coordinado por Wikiesfera y financiado por el Instituto de las Mujeres. La cuarta y última sesión del CYCLE II | The (r)evolution of comic book authors: From Classicism to Modernity, driven by Elisa McCausland y Diego Salgado, dio un salto a Japón, para explorar cómo las mujeres construyeron el manga tal y como lo conocemos hoy.
> Listen to the session
We will record all the dissemination sessions of this project that we will organize in several bookstores in Madrid.
Also, you can follow our IVOOX Channel so you don't miss any.
> Summary
Antes de hablar de autoras, Elisa McCausland y Diego Salgado explicaron que el término manga significa literalmente «dibujo informal», un dibujo popular, rápido y expresivo, alejado de cualquier pretensión elitista. El manga moderno nace de la fusión entre una larga tradición ilustrativa japonesa (que se remonta al siglo XII) y la influencia del cómic norteamericano que llegó tras la ocupación de Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial. Osamu Tezuka, considerado el padre del manga moderno, es el mejor ejemplo de esa fusión: su estilo cinético debe mucho a Disney.
La primera gran figura femenina del manga de posguerra es Machiko Hasegawa, creadora de Sazae-san. Trabajando desde el espacio doméstico, Hasegawa logró una independencia económica que funcionó como estrategia de libertad: controló todos los derechos de su obra y sus derivados, algo excepcional para la época. Sazae-san se convirtió, además, en uno de los primeros fenómenos multimedia de la historia: de tira cómica a anime semanal y películas.
Muchas mangakas de éxito han mantenido deliberadamente un perfil público muy bajo, sin fotografías ni fecha de nacimiento conocida, como estrategia frente al escrutinio social que reciben las mujeres con poder público en Japón. Masako Watanabe (en japonés), por su parte, introdujo una estilización estética y un nivel de detalle que serían el germen de la estética kawaii: colores pastel, formas redondeadas. Y aunque el cómic dirigido a chicas adolescentes, llamado shōjo, estuvo inicialmente dominado por autores masculinos, las propias lectoras identificaron rápido una sensibilidad distinta en las obras hechas por mujeres, lo que impulsó su entrada por la demanda del mercado.
Nacidas en 1949, las autoras de la llamada Generación del 24 crecieron en el Japón de posguerra, influidas por la contracultura, los movimientos estudiantiles y el feminismo de segunda ola. Su aportación más significativa, además de la calidad de sus obras, fue organizativa: crearon estructuras de producción propias, colectivos exclusivamente femeninos, independientes de los estudios dominados por hombres. Entre sus figuras más destacadas están Moto Hagio (¿Quién es el pasajero número 11?), Keiko Takemiya (La balada del viento y los árboles) and Riyoko Ikeda (La rosa de Versalles).
En los años 80, el auge tecnológico japonés popularizó la cultura nipona en Occidente, y con ella llegó el interés masivo por el manga and the anime. Rumiko Takahashi, con Ranma ½, jugó con el cambio de género del protagonista. Naoko Takeuchi alcanzó con Sailor Moon un éxito tan masivo que se vio obligada a crear su propio estudio de producción. Y el colectivo CLAMP llevó la organización autoral un paso más allá, uniéndose para negociar derechos de autoría y explotación. Ya en los 90, una escena contracultural surgida en internet dio lugar a autoras que rompieron todas las codificaciones genéricas del medio, produciendo un manga más desgarrado y libre que el de las décadas anteriores.
La sesión no eludió la cara más dura del manga como industria: funciona mediante estudios industrializados, donde el autor o autora principal dirige y un equipo de ayudantes se encarga de fondos y tareas secundarias bajo plazos extremadamente exigentes. Las condiciones laborales son precarias hasta el extremo de documentarse casos de fallecimiento en la propia mesa de dibujo, reflejo de una cultura laboral japonesa sin apenas límites. El manga, pensado originalmente para consumo interno, funciona como una vía de fuga en una sociedad fuertemente codificada por género y roles productivos y reproductivos; y la censura sobre los cuerpos en sus páginas es, en buena medida, herencia de la posguerra y de la colonización cultural estadounidense. El feminismo en Japón, se señaló, sigue siendo hoy un terreno complejo y problemático, aunque con signos de cambio.
Con esta sesión se cierra el CYCLE II | The (r)evolution of comic book authors: From Classicism to Modernity. El tercer ciclo llegará tras el verano, ya en formato presencial, en la Librería Traficantes de Sueños de Madrid, con cuatro nuevas sesiones entre septiembre y noviembre.
> Bibliography

During the session, the following works were mentioned:
- 1946 – Sazae-san de Machiko Hasegawa
- 1972 – La rosa de Versalles de Riyoko Ikeda
- 1975 – ¿Quién es el pasajero número 11? de Moto Hagio
- 1976 – La balada del viento y los árboles de Keiko Takemiya
- 1987 – Ranma ½ de Rumiko Takahashi
- 1992 – Sailor Moon de Naoko Takeuchi
> Collaborate


> Finance

